La Muralla de Jerez


"La ciudad de Jerez es de mediano tamaño y bien fortificada por todas sus partes".
Al-Idrisi, siglo XII.

Visitas Guiadas Jerez

En esta sección de nuestra página web, expondremos de forma mensual un monumento a destacar de la ciudad de Jerez y en ella se tratará de dar algunos apuntes interesantes sobre la historia de este monumento y su significado para la localidad.

Para comenzar, en esta ocasión nos centraremos en la Muralla, de la cual aún hoy, afortunadamente, se conservan algunas partes junto con algunos elementos que la completaban.

La Muralla, elemento defensivo y de protección, se construyó en época islámica. Si bien parece ser que en los siglos anteriores al dominio Almohade la ciudad ya contaba con una fortificación, fue bajo este dominio cuando se le dio la apariencia que ha llegado hasta nuestros días. Los elementos que constituían la defensa de la ciudad eran concretamente: La muralla, las torres, las puertas, el Alcázar y una serie de construcciones de forma cuadrangular que se colocaron cerca de algunas de las puertas.

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La planta de la muralla delimitaría una forma aproximadamente cuadrada con alrededor de 3Kms de longitud, 9 metros de altura y una anchura que podía llegar hasta los 2,65 m en su parte inferior.

Estaba reforzada por un antemuro de una altura menor al muro principal y completada por un foso. Pero al parecer por estudios de diversos investigadores no se tiene la certeza de que este foso rodeara la totalidad de la muralla .

Elementos muy importantes eran las torres, llegándose a contar con un número aproximado de 79. Las torres eran de forma cuadrada, como las que aún perduran en la calle Muro o bien octogonales como la más representativa que es la Torre Octogonal de la zona del Alcázar, que es la más alta de todas.

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En cuanto a las puertas, originariamente había 4: la Puerta de Sevilla (al Norte de la ciudad), la de Rota (al Sur), la Puerta del Real (a Oriente) y la Puerta de Santiago (a Occidente). Éstas estaban formadas por una estructura compuesta por arcos y torres, y una intencionada disposición en recodo para que su acceso fuera más complicado. Fueron derribadas en el siglo XIX, salvo la de Rota que se conservó hasta 1787.

La Puerta de Sevilla se situaba cerca de los antiguos Llanos de San Sebastián, hoy Alameda Cristina. Se la llegó a conocer con el nombre de Puerta de las Siete Cruces ya que al parecer había una figura de una cruz con siete brazos labrada en el interior de la puerta. Correspondiente a esta puerta, en el Museo arqueológico de Jerez se conserva parte de un friso que se habría encontrado situado en la fachada exterior. Tiene como elemento decorativo una estrella y las palabras /Allah Rabbu-na/ que significan Dios es nuestro Señor, de época Almohade reciente. Cerca de esta puerta se encontraba uno de las construcciones cuadrangulares con valor defensivo que citamos anteriormente.

La Puerta del Real era la que se encontraba en la zona de la actual Plaza del Arenal. También se llamó Puerta del Marmolejo por la estructura que se encontró en una de las esquinas de su torre exterior con forma de cilindro y que siendo de época romana, hoy podemos contemplar en la zona del patio de llegada del Museo Arqueológico. También podremos contemplar en este museo una inscripción almohade que estuvo en esta puerta, en el arco de entrada y en la cual se hace esta referencia: " En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso, (sea) la bendición de Dios sobre Mahoma. Dios es el mejor guardián. Él es el más Misericordioso de los Misericordiosos." También fue una de las puertas que tenía cerca una estructura defensiva cuadrangular.

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La puerta de Rota fue la primera puerta que se derribaría, concretamente en 1787.Tuvo que ver con este hecho que la Puerta del Arroyo, construida en el siglo XVI, se convirtió en un acceso con mucho más tránsito que a la que hacemos referencia. En esta puerta a diferencia de las otras tres, no había cercana una estructura de defensa militar.

La Puerta de Santiago se conoció también como Puerta del Olivillo por el nombre que se le dio a uno de los arcos que quedaban en pie en el siglo XIX. Se destacaba de ella que era una de las estructuras más robustas de las cuatro y por ésta entrada fue por donde accedieron los Reyes Católicos en su visita a la ciudad en 1477, la cual aprovecharon los monarcas para poner algo de autoridad entre algunas familias nobiliarias que no dejaban de enfrentarse. Esta puerta también contaba con estructura militar defensiva cercana a su localización.

Se ha hecho esta mención algo más extensa referente a las cuatro puertas originales ya que aunque se cita posteriormente que llegó a haber otras puertas o postigos, estas cuatro fueron las más importantes históricamente.

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Posteriormente con la expansión de la ciudad se fueron abriendo otras puertas, como la Puerta Nueva, y diversos postigos llegando a contarse ocho. Destacar los existentes aún en calles Larga, Por-Vera o Ancha. Con la llegada del siglo XVIII y en el siglo XIX, las puertas se fueron destruyendo respondiendo a nuevos diseños urbanísticos que buscaban zonas de expansión, sobreviviendo solamente el Arco del Arroyo.

Para la construcción de la muralla se combinó el ladrillo, la cantería en algunos tramos y la técnica del tapial. El tapial es una técnica constructiva que se realizaba a través de cajones de madera desmontables que permitían verter en ellos los materiales (arena, cal, agua, grasa, paja, tierra, fragmentos de cerámica) aplastarlos y compactarlos para darles consistencia. Se usaban también agujas de madera que hacían que en el muro se aprecien unos curiosos agujeros (los mechinales) elementos que son muy llamativos.

La muralla en el S.XVI, sin valor defensivo, se convierte en un signo de reconocimiento de la propia ciudad. Sus puertas constituían un elemento tan importante que era obligatorio entrar y salir por ellas y no por posibles pasos abiertos clandestinamente (brechas, grietas) ya que esto constituía delito.

Aún hoy podemos contemplar, si paseamos por determinadas zonas de Jerez y también es elemento curioso dentro de algunos locales de restauración del centro, que la Muralla pervive a los siglos que han pasado por ella. Sus muros han tenido que luchar contra sus enemigos en la actualidad en forma de graffitis. Es por todo ello por lo que no debemos olvidar que la Muralla es un elemento de nuestro patrimonio que nos hace comprender como fueron nuestros comienzos como ciudad.